mardi 24 novembre 2009

ROUGE


Esta mujer que ahora me mira de reojo

pintando una acuarela de negro sobre rojo

con el dulce arabesco de un liguero de encaje

y el cabello que baila en ardiente oleaje;


Esta mujer que rompe las rejas de prisiones,

y ve los sentimientos tras de los corazones

en donde otros contemplan tristes monstruos de feria,


y levantó su casa sobre antros de miseria;


Esta mujer que grita, que me aprieta en sus piernas,

que acaricia mis versos, que devora mi esperma,

y al final me permite que descanse el resuello

en la almohada que empieza donde acaba su cuello;


Esta mujer que sopla la espuma de mis días

guardándome momentos en cajitas vacías,

y gestiona con tino los recursos escasos

regalando más vino del que cabe en su vaso;


Esta mujer tan cierta, tan mujer, tan inmensa,

que tan erróneamente me admira, porque piensa

que cabalgo palabras brillantes como estrellas,


ha de tener por cierto que lo mismo que aquella

luna de lucir yerto que del astro es espejo


esta luz es reflejo

de la luz que da ella.


dimanche 22 novembre 2009

33



Hubo un tipo hace mucho en el desierto
llamado Jesucristo.
No era mala persona, más lo cierto
fue que se vio metido en un entuerto
por haberse pasado algo de listo.

Pero segundos antes de caer muerto,
cuando ya culminaba su calvario,
a todos los que seguían despiertos
les confesó, de corazón abierto,
que tanto llanto no era necesario.
"Pues aunque acabe así, como el rosario,
fue divertido llevaros al huerto."

Y luego alguien llamado Torquemada
mantuvo vivo el fuego, por lo visto,
la madrugada entera,
dejando, contra todo lo previsto
la memoria de Cristo bien marcada
para generaciones venideras
y, como de pasada,
pasando a todo cristo por la hoguera.

Pero cuando ya había amanecido
le confesó al hereje que aún quedaba:
"Si a tantos he hecho arder, amigo mío,
¿Cómo es que siento ahora tanto frío?.

¡Joder, es que yo ya no entiendo nada!"





Barbanegra, de noche, soltaba el timón
y miraba la mar estrellada.
El silbido del viento, como una canción,
producía un quejido de satisfacción
al besar la madera mojada.
Conteniendo la respiración,
manteniendo entre sombras su cara,
desde el puente la mando le hablaba
a su tripulación,
que escuchaba callada.
"No temáis el dolor", les decía,
"No temáis en la lucha del día fallar.
No temáis, porque no existe herida,
que real, y no siendo del todo mortal,
y no siendo en el fondo querida,
no la acabe pudiendo secar al final
la sal de este mar que es la vida."
"Bebed y reíd si está en calma,
y huís del lugar donde moran
y os hacen sentiros pequeños
la desilusión y el lamento."
"Luchad, y entregad vuestras almas
para que las lama
el suave designio del viento."
"De vuestro destino sed dueños,
y luego acudid sin demora
si viene la muerte y os llama,
y no malgastéis ningún sueño
porque al despertar ¿Quién no ignora
si va a volver vivo a la cama?"
"Por eso a esta suerte maldita
le ruego que no nos permita
criar en la barba una cana,
y al viejo compás de estas olas,
os digo: Brindemos ahora...


...y a ver qué nos pasa mañana."

lundi 9 novembre 2009

SARMENTDAMERRUNG ROCK

Y aún a riesgo de parecer Sarmengayer, no tengo otra opción de colgar el vídeo de marras. He aquí, en el concierto de "MyMoriarty", al llamado clan de Amaniel (Patty, Henry y servidor con la inestimable presencia de Nacho Aldeguer dancing-a-go-go) interpretando el llamado "Rock de Sarmentero" para el nutrido público asistente.

Parecemos una troupe de gitanos romaníes. Y coño, es que en el fondo lo somos.