vendredi 17 avril 2009

POEMAS: de "MUERE SONRIENDO" (Work in progress)




PASEO DE LA FAMA.


AHORA,
que el mundo,
convencido,
me ha entregado
su graduación cum laude,
que silbo mi canción
mientras me aplauden
del lado soleado de la acera,

ahora,

que me baila tan lento el corazón,
y el tiempo sólamente se acelera,
para poner aún más,
si es que eso cabe,
la razón de mi parte.

Ahora,

que una limpia humildad me acerca a Dios
y me hace hasta mejor:
Me torna en alguien
con tanto interesante que contar
en todas las tertulias del Cervantes,
del Gijón,
del Galdós...

Ahora,

que desayuno cenas para dos
y ceno desayunos con diamantes,

que dejo los defectos olvidados
en las pieles de seda de las camas
que habitan otros cuerpos,
y brindo por los días que se han vuelto
la sucesión constante
de hoteles y de aviones
que soñaba,

ahora,

que soy arrendatario en exclusiva
de un ego que tropieza en las antenas,
y siempre hay una voz donde reposan
mis preciosas mentiras,
y no se pone el sol en mis poemas,

ahora,

que la calma me empuja,
que ruedo por las faldas de la vida
cuesta arriba y sin frenos,
y que me cambia cada cruce de agujas
mi sempiterna noche oscura del alma
por una eterna madrugada de estreno,

precisamente ahora,

es cuando miro atrás,
por fin sin furia,
sin nada que asumir, quizás un poco
de nostalgia,

no mucha,

y asomado al umbral de antiguas fotos
os veo sonreir,
viejos amigos,
compañeros de lucha ya distantes,
retales combativos del pasado,
a los que desde lejos y en silencio
sinceramente

pido

que tengáis bien presente cuánto os debo,
que no os impida oir todo este ruido
que ahora me rodea,
que valoréis las cosas importantes
de la vida decente que vosotros
tenéis,
y yo no tengo,
que no le pongáis peros al fluído
de eventos y de ideas
que con tiento invisible,
más certero
nos puso a cada uno en nuestro lado
y,

enfin,

que estéis conmigo,

que me tengáis presente,

y que si, por casualidad,
de vez en cuando
me echáis algo de menos,

me recordéis en los días de golpes,
cuando montando el viento
perdíamos el norte de las calles,

recordadme
embriagado del zumo del momento,
encandilando al humo
con mi porte
de payaso harapiento,

recordadme exprimiendo
el mástil de la guitarra de aire,

guardadme en el recuerdo
como el boceto acelerado y torpe
de un hombre,
mitad carne
mitad sueño.

Recordadme
cuando era tan pequeño,


y dejad de llamarme,
por favor,
que ya no tengo tiempo para nadie.

Y dejad de llamarme ya,



joder,


que estoy muy ocupado siendo grande.





3 commentaires:

  1. Tú sí que eres grande.

    Te has ganado un plato de judías verdes crudas.

    Me alegro de que hayas empezado a meter poesía por aquí.

    RépondreSupprimer
  2. Estimada U.B. (pongo estimada porque los únicos nombres que se me ocurren con esa inicial son femeninos, a no ser que te llames Urelio, con lo cual deberías dejar de leer aquí. En serio.):

    No sé quien eres pero te agradezco tus palabras de afecto para conmigo y mi poesía. El encontrar comentarios como el tuyo es lo que hace que dedique el poco tiempo que puedo a exponer mis cosas en la red, aún a riesgo de ponérselas a mano a "navegantes ramoncinescos", tú ya me entiendes. No obstante, denoto por tu segunda frase que intentas establecer algún tipo de cita física conmigo. Ay. He de decirte que por desgracia, hace tiempo que las judías verdes crudas sólo me las tomo con mi devotísimamente amada Marta la Bohemia, por la que siento un amor sólo comparable al de los grandes hitos literarios de Corín Tellado (q.e.p.d.). Ya que me he jurado celibato total hasta que éste, mi amor no correspondido, se consume al fin, me veo obligado a declinar tu invitación aunque, ya que te supongo fémina inteligente, te rogaría que me ayudes a encontrar una excusa coherente para volver a quedar con ella, ya que el otro día nos fuimos a cenar nuestras acostumbradas judías verdes crudas a un cebadero asiático de bufé libre, y aparte de ponerme como un auténtico gorrino de corral, me lo pasé muy bien con ella y me reí mucho.

    Sin más, un afectuoso saludo de este tu ídolo,

    Leinad Zivro.

    RépondreSupprimer
  3. ¡Qué miserable!
    ¡Qué comprensivo!
    Adiós.

    RépondreSupprimer