lundi 9 mars 2009

I WATCHED THE WATCHMEN

Zach Snyder lo ha conseguido. Jamás pensé que pudiera llegar a decir esto. El muy cabrón ha logrado la adaptación de lo inadaptable, la condensación del espíritu de la OBRA con mayúsculas, la sublimación a su propio estilo del toque imposible de imitar con el que un genio renovó los cimientos del cómic hace ya 25 años. No le ha fallado nada. Como un relojero experto ha sabido situar la pieza concreta en el lugar exacto para lograr la magia, la emoción, la belleza. Ha sabido dotarlo de la dirección perfecta, ha elegido el acompañamiento musical perfecto, la dirección artística perfecta. Y si en algún momento ha tenido que añadir algo de su propia cosecha a lo que de por sí ya era perfecto lo ha hecho de tal manera que, oh Dios mío, ha logrado que sea más perfecto todavía...
La única lástima es que lo haya conseguido hacer tan sólo durante los títulos de crédito de la película, y las restantes casi tres horas sean un bodrio soso, innecesario, carente del más mínimo sentido del ritmo, sobreactuado hasta la extenuación y sin ni puta gracia.

Pero eso sí, los créditos, maravillosos. Un lujo. Pura poesía. Vaya créditos, oiga.



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